CAUSA

La causa de beatificación de María Güell y Puig

Un camino de la Iglesia que reconoce una vida vivida en fidelidad, caridad y presencia de Dios.

Conocer la causa de beatificación

La causa de beatificación de María Güell y Puig es el camino por el que la Iglesia reconoce oficialmente la santidad de una vida vivida en fidelidad a Dios. No se trata solo de un proceso jurídico, sino de una mirada profunda sobre una existencia marcada por la fe, la caridad y la entrega silenciosa.

En María Güell, la santidad no aparece como algo extraordinario y lejano, sino como una forma concreta de vivir el Evangelio en lo cotidiano: descubrir a Dios en lo sencillo, servir con amor y permanecer atenta a su presencia en cada momento.

Hoy, su causa sigue viva y continúa siendo un signo para la Iglesia y para el mundo: una invitación a reconocer que también en la vida ordinaria puede florecer una verdadera santidad.

RECORRIDO

Un camino vivo en la Iglesia

La causa de beatificación de María Güell y Puig forma parte de un recorrido eclesial serio y documentado, que reconoce la hondura de su vida, la heroicidad de sus virtudes y la actualidad de su testimonio.

  1. 1848

    Nace María Güell y Puig en Valls, el 24 de junio.

  2. 1921

    Muere santamente en Cervera, el 14 de junio, después de una vida entregada a Dios y al servicio de los más necesitados.

  3. 1949

    Tiene lugar el traslado de sus restos, conservados con gratitud por sus hijas espirituales.

  4. 1951

    Comienza el Proceso Ordinario Informativo sobre su vida, fama de santidad y virtudes.

  5. 1990

    Se presenta en Roma la Positio super virtutibus, con abundante documentación y testimonios jurados sobre su vida y su obra.

  6. Hoy

    Su causa sigue siendo un signo vivo para la Iglesia: una invitación a redescubrir la santidad en la fidelidad cotidiana, la caridad y la unión con Dios.

La causa de beatificación de María Güell y Puig es el camino por el que la Iglesia reconoce oficialmente la santidad de una vida vivida en fidelidad a Dios. No se trata solo de un proceso jurídico, sino de una mirada profunda sobre una existencia marcada por la fe, la caridad y la entrega silenciosa.

En María Güell, la santidad no aparece como algo extraordinario y lejano, sino como una forma concreta de vivir el Evangelio en lo cotidiano: descubrir a Dios en lo sencillo, servir con amor y permanecer atenta a su presencia en cada momento.

Hoy, su causa sigue viva y continúa siendo un signo para la Iglesia y para el mundo: una invitación a reconocer que también en la vida ordinaria puede florecer una verdadera santidad, y a acercarse a su figura desde la oración, el testimonio y la colaboración.