Biografía

Biografía

La vida de la Madre María Güell es un testimonio luminoso de fidelidad a Dios y de amor incansable al prójimo. Vivió profundamente unida al Señor y entregada, con sencillez y humildad, al servicio de los enfermos y de los más necesitados. Su existencia, marcada por la confianza absoluta en la Providencia, sigue siendo hoy una fuente de inspiración para quienes desean vivir el Evangelio en lo cotidiano.

«La caridad, la sencillez y la humildad han de ser nuestro patrimonio.»

Casa natal de la Madre María Güell

Infancia y primeros años

María Güell nació en Valls, Tarragona, el día 24 de junio de 1948, en el seno de una familia profundamente cristiana. Desde su infancia fue educada en la fe, el trabajo y la atención a los demás. Fue bautizada a las pocas horas de nacer y recibió la primera comunión a muy corta edad. En su casa se rezaba el Santo Rosario, ella acudía a misa a diario y veneraba con especial devoción a la Virgen de la Candela, Patrona de Valls. Este ambiente sencillo y creyente fue el terreno donde comenzó a crecer su vida interior y su sensibilidad hacia las necesidades de los demás.

Juventud y despertar vocacional

En sus años jóvenes, alternaba los trabajos del hogar con las del campo y con el cuidado de sus hermanos. Trabajó en un taller de modista, donde destacó por su laboriosidad, discreción, alegría y simpatía. Llamaba la atención su piedad y como trataba de llevar las almas al Señor.
Su celo apostólico la dispuso para una mayor entrega. Por eso fue madurando en ella el deseo de pertenecer totalmente a Dios. La oración, el amor a la Virgen María, la participación en la vida sacramental y una fe confiada fueron configurando su corazón y su disponibilidad para acoger la voluntad de Dios. A los veintitrés años, ya se siente dispuesta a seguir la llamada del Señor.

«Confiad siempre en Dios; Él nunca nos abandonará.»

Su vida religiosa

El 21 de abril de 1872, llega a Cervera (Lérida) para ingresar en una comunidad de las Hijas de la Caridad, establecida en el Hospital. La joven se aclimata al nuevo ambiente suave y progresivamente. Allí se van haciendo realidad los anhelos  de caridad que sentía en su alma. Empieza el noviciado el 14 de septiembre de 1872 y hace su primera profesión el 14 de noviembre de 1873.

Hospital de Cervera (Lleida)

Encuentro con el sufrimiento

En los primeros años de su vida religiosa cabe destacar la asistencia a las víctimas de la guerra de 1873. El Hospital acogió a los heridos de la guerra, además de los afectados por la viruela negra. En estas circunstancias Madre María Güell pide con insistencia entregarse al cuidado de aquellos enfermos.
El contacto directo con los enfermos y los más pobres marcó decisivamente su camino. En ellos descubrió el rostro de Cristo sufriente y comprendió que su vocación pasaba por una caridad vivida con obras concretas, paciencia y espíritu de sacrificio.

Fundación

Dios en su providencia tenía destinada a la M. María Güell para dar a la Iglesia una nueva Congregación. Siendo ya superiora de la comunidad, con la fuerza del Espíritu Santo y con un corazón muy grande, siente que su caridad es universal. Quiere salir del Hospital para llevar el consuelo de la caridad a los enfermos y necesitados de todo el mundo.

Con el deseo de dar continuidad a esta misión, el 14 de septiembre de 1899 fundó la Congregación de las Misioneras Hijas del Corazón de María. La nueva familia religiosa nació con un carisma claro: vivir la humildad, la sencillez y la caridad evangélica, a ejemplo del Corazón de María.

«Amaos, sufríos, perdonaos.»

Vida de entrega

A lo largo de los años, la Madre María Güell acompañó con dedicación el crecimiento de la Congregación. Supo transmitir a sus hijas un profundo amor a Dios, y con su vida sencilla y humilde un ejemplo de vida que quiso que fuera la impronta de la Congregación. Vivió en espíritu de oración y disponibilidad total para el servicio.

Últimos años

En los últimos años de su vida, vivió confiada en Dios, del que todo lo esperaba. Era amiga del silencio, de la vida interior, de la mortificación y profesaba una vida devoción al Corazón de María. Mantuvo siempre una actitud de fe, esperanza y abandono confiado en Dios.

Muerte y legado

María Güell, muere en Cervera el día 14 de junio de 1921, “contenta de haber consagrado su vida a Dios y a la Caridad”, tal como dijo a las que le acompañaron en los últimos días.
Tras su muerte, su ejemplo y sus enseñanzas permanecen vivos. Son muchos los consejos que ella dejó y que han sido recogidos para ser imitados.Su vida continúa siendo un modelo de santidad sencilla y cercana.

«Todo por amor de Dios y del prójimo.»

Habitación donde falleció M. María Güell